domingo, 16 de noviembre de 2014

Arriba, abajo, izquierda, derecha, al centro, y para adentro

Como soy demasiado desordenado a la hora de transmitir mi opinión sobre asuntos varios, me he sentido obligado por mi sucedáneo de intelecto en hacer un esfuerzo y tratar de plasmar en palabras aquello que se me va desbordando en ideas o pensamientos.
En la coña que he puesto por título se puede descifrar siendo medianamente listo o lista de que pretendo opinar y dar mi punto de vista.
Hace muchos años que descubrí mi lugar en el sistema, un lugar que no había escogido, un lugar que el propio sistema había escogido por y para mí, y en el que dicho sea de paso no me sentía nada cómodo. La pobreza es una aberración creada por el hombre para someter a otros hombres, una forma de control hacia los demás, que algunos privilegiados se ocupan de que permanezca en absoluta vigencia para aumentar su poder. Durante mucho tiempo tuve ese sueño que creía utópico de que era posible un mundo diferente y mejor, mantuve una ciega esperanza en que el pueblo por si mismo alcanzaría ese grado de iluminación para darse cuenta de que era necesario dar una patada al sistema existente, durante mucho tiempo esperé que ese pueblo sin proponérselo y de forma espontanea llegase como había llegado yo a tener conciencia de clase. Sé que fui un iluso, ahora si lo comprendo, llegamos a tal grado de aborregamiento aletargado, y nos dejamos influir tan fácilmente por el poder de la información que nos llega, que la mayoría de las veces somos incapaces de reconocer y diferenciar lo real de lo irreal. Por todo esto, y tras haber conseguido un cierto grado de conciencia, fue cuando decidí dejar a un lado los sueños y trabajar para que estos dejasen de serlo, siempre he dicho de mí mismo que antes de saber lo que era el comunismo, yo ya era comunista (lo cual es tan solo algo de sentido común). Ya lo dice el manifiesto (comunista, por supuesto): Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
Por estas palabras entre otras muchas que se podrían extraer es por lo que me choca e incluso me sorprende que haya quien crea que el comunismo es algo del pasado, es poco mas que extraño que el nivel de ceguera ante la situación actual llegue a tal termino como para no reconocer que esa lucha de clases está hoy más presente que nunca. Y ahora llegarán los listos de turno que me dirán que el comunismo es dictatorial, y yo les diré que si, el comunismo es una dictadura, pero no como ellos la conciben, es la dictadura del proletariado, es el pueblo gobernando por y para si mismo, y esa idea es algo que lleva años y años lanzada y no cosa del reciente 15-M o de esa moda actual llamada Podemos. Y que conste que no trato de hacer del pensamiento algo exclusivo, solo me reivindico como comunista, y que mientras los revolucionarios de las tertulias y las ponencias llevaban pañales o incluso no habían nacido, algunos y algunas con 14 años ya habíamos sido zarandeados por la policía en una manifestación estudiantil. El marxismo de taberna está muy bien como moda de juventud, pero el ideológico es otra cosa, es una forma de pensar y de vivir, es una forma de atacar y solucionar las necesidades de la gente, el marxismo es anti-imperialista, el marxismo es anti-capitalista, el marxismo no se vende a las oligarquías, puede estar en el sistema pero con el único propósito de cambiarlo, el marxismo es justicia social, y todo aquel que bajo su mano acaba vendido o corrompido por el capital no es digno y merece ser repudiado

Antes de continuar, y como buen granaino,  he de añadir que aunque mi intención no es ofender ni molestar a nadie, me la suda si alguien se siente molesto o ofendido.

En fin….
Ahora pasaré a otra cosa que para mí es bastante importante remarcar, se trata del tema de ser de izquierdas, algo que para algunos con ansia de poder parece ser que les parece intrascendente, pero que yo veo de suma importancia, porque ¿Qué es ser de izquierdas?. Ser de izquierdas es ser consciente del lugar que se ocupa y de que ese lugar debe ser el mejor para la totalidad del pueblo, ser de izquierdas es no dejarse controlar por las multinacionales ni grandes empresas, ser de izquierdas es no pactar con el sistema a cambio de cuotas de poder, ser de izquierdas es estar con la gente, haciendo lo que se dice y lo que es más importante, diciendo lo que se hace, ser de izquierdas es educación pública y de calidad, sanidad universal y gratuita para todos, ser de izquierdas es que todos los servicios básicos e imprescindibles para los ciudadanos estén en manos del estado, ser de izquierdas es justicia, es igualdad, ser de izquierdas es no renunciar a los principios del marxismo en nada, y todo lo demás es puro engaño social demócrata vendido al capital. Por eso para mí es importante definirse, porque si defiendes todos estos principios eres de izquierdas aunque no lo digas, aunque para mí también es grave no recocer lo evidente, solo el acto de la ambigüedad por un puñado de votos nos deslegitimiza, porque ser de izquierdas no es ansiar el poder, ser de izquierdas es lograr el cambio.

Sé que puede que esto solo lo lean tres o cuatro personas, pero antes de sacar algo de contexto mejor me preguntáis y lo explico.

Y ahora preguntareis que a qué viene todo esto, pues es fácil, los medios de información se han olvidado de lo que realmente importa, hoy por hoy entre la corrupción y el monotema político, las necesidades reales de la gente se han dejado a un lado, nos venden humo y bonitas palabras muy globales, nos hacen cabrearnos, pero no nos hacen ningún favor para solucionar los problemas del pueblo, solo nos distraen, nos emboban, nos embelesan, y con eso obtienen lo que tanto y tanto nos está costando destruir, consiguen mantener vivo al sistema alimentando a la plebe con el discurso de unos presuntos antisistemas, que ojalá me equivoque, solo veo con el firme objetivo de eliminar la amenaza que les venía por las izquierda.

Como dice la canción: No vine aquí para hacer amigos, pero sabes muy bien que puedes contar conmigo.



Almuñécar 16 de Noviembre de 2014

Salud y Revolución