sábado, 23 de mayo de 2015

DESDE MI INSIGNIFICANCIA




Almuñécar 23 de Mayo de 2015
Desde el rincón de pensar de mi mente me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre lo que veo, sobre lo que he visto, y sobre lo que he vivido.
Esta ha sido mi primera campaña electoral, la primera en la que he decidido participar de forma activa, y aunque no soy nadie relevante, pensé que mi forma de entender cómo debía hacerse podía ser interesante. Nunca he pensado en la política como un medio de vida, para mí más bien es servicio, mi visión de lo que es hoy en día este juego se aleja bastante de lo que pienso que debería ser, y por eso cuando me comprometí a ciertas cosas, traté de hacerlo como creía que era la forma correcta.
Como ya he dicho no soy nadie relevante, no tengo una larga historia, y solo pude estudiar el tiempo que me dejaron hacerlo antes de que la necesidad fuese otra. Muchísimas veces, y durante mucho tiempo, mi lucha fue solo para con los míos, trabajar para sacar una familia adelante cuando estás en edad de disfrutar no es fácil, pero eso al igual que yo, es irrelevante. En el trabajo que llevo haciendo más de 20 años, he tenido todo tipo de experiencias y situaciones que me hacían comprender que la lucha colectiva era importante, situaciones puntuales unas y prolongadas otras, que te hacían ver que o luchabas por lo que considerabas justo, o estarías siempre bajo la bota opresora de aquel que se enriquecía de una u otra manera con el fruto de tu trabajo. Cuando con el boca a boca intenté hacer ver a los compañeros y compañeras que la situación no era correcta, tuve el descalabro de comprobar que unas veces por desidia, y la mayoría por miedo, no había forma de que nadie diese un paso adelante junto a mí para intentar cambiar las cosas. A pesar de eso no me rendí, aunque a veces haya pecado de falta de ánimo, en esta ocasión no me iba a dejar amedrentar por el pasotismo de los demás. Y así, de esta forma y en esta situación, decidí que aunque fuese de forma individual tenía que intentar que las cosas fuesen mejor para mis compañeros y compañeras, y esta decisión de la que no me arrepiento me trajo problemas. Problemas porque a pesar de ser eficiente y dar más de lo exigido en el trabajo defendía a los demás, problemas porque solo por escuchar a algún compañero o compañera había quien pensaba que se le estaba criticando, y problemas porque en el olvidado mundo laboral de los almacenes de frutas de nuestro municipio, siempre hay un pariente, amiguito, o lameculos del dueño, que inventa para tu desprestigio. Pues bien, a pesar de todo eso yo seguía en mis trece, mi trabajo hablaba por si mismo, mi responsabilidad era incuestionable, y quien decía o diga lo contrario miente. Debo reconocer que a pesar de estas anécdotas no podía quejarme si me comparaba con el drama que comenzaban a vivir montones de familias en nuestro pueblo y nuestro país, y ese drama cada vez mayor se convirtió en el detonante para pensar que mi visión de los problemas y sus soluciones podían servir mejor dentro de una organización política, y así comencé a caminar. Al principio tímidamente por inexperiencia, silenciosamente porque los entresijos más cercanos necesitaban un tiempo del que no disponía, y discretamente porque necesitaba ver y aprender de aquellos que llevaban más tiempo implicados. En ese aprendizaje conocí a personas que como yo tenían las ideas muy claras, y comprendí que la lucha colectiva era el único camino.
Y sigo siendo insignificante, mí arraigada timidez ante más de cinco o seis personas es culpable, pero desde mi insignificancia hay momentos en los que me atrevo a plasmar lo que pienso y creo aunque sea por escrito.  Sin embargo, resulta que pienso que un mundo de personas insignificantes que se unen por el bien común, son capaces de hacer temblar a esa minoría de notables y destacados, y por eso desde mi insignificancia he intentado colaborar en cuanto he podido
Antes de seguir quiero destacar una cosita, estoy acostumbrado al ninguneo, ser infravalorado, menospreciado, e incluso difamado, y aunque todos tenemos nuestro corazoncito, a mi sinceramente esas cosa casi que me resbalan, y por supuesto para lo único que pueden servir es para que me mantenga más firme.
En fin, a lo que iba…
En esta campaña electoral, me comprometí a mover nuestro programa en las redes sociales, he tratado de hacerlo de forma correcta, sin incoherencias y sin caer en el juego del: y tu más, creo haberlo conseguido no sin caer en ciertos momentos en el pecadillo de seguir el juego momentáneamente de algunos con menos cerebro que una ameba. He tenido la oportunidad de conocer la opinión de mucha gente del pueblo sobre lo que hemos realizado y  lo que pretendemos realizar, y lo más gratificante de todo, he respondido a dudas, y mantenido diálogos con personas que a pesar de nuestras diferencias políticas o ideológicas, han sido correctas en sus formas y respetuosas. He tenido que dedicarle tiempo, el programa desglosado daba para mucho, y es un tiempo que he dedicado porque creo en la importancia de la difusión que nos dan las redes sociales, habrá quien no piense lo mismo, pero el pensamiento y las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno. Y aunque no soy un gran comunicador, desde mi insignificancia, llevo años moviéndome por afición en redes y foros, he leído y aprendido mucho, y he tratado de ser lo más correcto y educado posible, lo cual no quita que en algún momento haya podido cometer algún fallo.
¿A que quiero llegar con todo esto?
Muy fácil, a pesar de lo correcto y educado que he intentado ser, me he encontrado con ciertos individuos que desde su ignorancia o del anonimato, han estado ensuciando minuto tras minuto la campaña con cutres fotomontajes y acusaciones gratuitas, individuos que se han prestado a un juego difamatorio e insultante, y que no han dudado ni un solo momento en recurrir a la ofensa para defender sus posturas, he tenido que soportarlos incluso cuando sus ofensas y difamaciones se dirigían directamente hacia mí, y no me ha importado, creo en lo que hago y he procurado estar por encima de ellos. No me va la política del rifirrafe, soy más del dialogo y del entendimiento, y si alguna vez he sucumbido a las provocaciones ha sido con alguna imagen jocosa y no ofensiva, a fin de cuentas se les puede agradecer también su aportación por varios motivos, primero porque así han demostrado la clase de proyecto que defienden, destructivo y difamatorio, y segundo, porque sus incoherentes, absurdos, y la mayoría de las veces ilegibles mensajes, han mantenido las publicaciones arriba en los grupos compartidos, y han conseguido con sus despropósitos que lleguen a más gente. Pero no voy a criticarlos duramente, alguno incluso llegó a reconocerme en persona que lo hacía porque le pagaban por ello, y eso es lo más detestable del tema, poner a otros a dar la cara para que te hagan el juego sucio, y así quedar limpio de mancha alguna, lo criticable es que haya quien aspirando a gestionar nuestro pueblo caiga en esa bajeza moral por un puñado de votos, y lo también criticable es que aun queden personas tan aborregadas como para caer y dejarse convencer por algo tan infame, pero claro, sobre aborregamiento y conformismo cómplice se podría escribir un tratado.
No os calentaré mas la cabeza, si has sido capaz de leerte esto, te doy las gracias, a fin de cuentas no soy más que una persona insignificante con una opinión y forma de entender las cosas insignificante.

Andrés Aragón Najarro  

domingo, 16 de noviembre de 2014

Arriba, abajo, izquierda, derecha, al centro, y para adentro

Como soy demasiado desordenado a la hora de transmitir mi opinión sobre asuntos varios, me he sentido obligado por mi sucedáneo de intelecto en hacer un esfuerzo y tratar de plasmar en palabras aquello que se me va desbordando en ideas o pensamientos.
En la coña que he puesto por título se puede descifrar siendo medianamente listo o lista de que pretendo opinar y dar mi punto de vista.
Hace muchos años que descubrí mi lugar en el sistema, un lugar que no había escogido, un lugar que el propio sistema había escogido por y para mí, y en el que dicho sea de paso no me sentía nada cómodo. La pobreza es una aberración creada por el hombre para someter a otros hombres, una forma de control hacia los demás, que algunos privilegiados se ocupan de que permanezca en absoluta vigencia para aumentar su poder. Durante mucho tiempo tuve ese sueño que creía utópico de que era posible un mundo diferente y mejor, mantuve una ciega esperanza en que el pueblo por si mismo alcanzaría ese grado de iluminación para darse cuenta de que era necesario dar una patada al sistema existente, durante mucho tiempo esperé que ese pueblo sin proponérselo y de forma espontanea llegase como había llegado yo a tener conciencia de clase. Sé que fui un iluso, ahora si lo comprendo, llegamos a tal grado de aborregamiento aletargado, y nos dejamos influir tan fácilmente por el poder de la información que nos llega, que la mayoría de las veces somos incapaces de reconocer y diferenciar lo real de lo irreal. Por todo esto, y tras haber conseguido un cierto grado de conciencia, fue cuando decidí dejar a un lado los sueños y trabajar para que estos dejasen de serlo, siempre he dicho de mí mismo que antes de saber lo que era el comunismo, yo ya era comunista (lo cual es tan solo algo de sentido común). Ya lo dice el manifiesto (comunista, por supuesto): Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
Por estas palabras entre otras muchas que se podrían extraer es por lo que me choca e incluso me sorprende que haya quien crea que el comunismo es algo del pasado, es poco mas que extraño que el nivel de ceguera ante la situación actual llegue a tal termino como para no reconocer que esa lucha de clases está hoy más presente que nunca. Y ahora llegarán los listos de turno que me dirán que el comunismo es dictatorial, y yo les diré que si, el comunismo es una dictadura, pero no como ellos la conciben, es la dictadura del proletariado, es el pueblo gobernando por y para si mismo, y esa idea es algo que lleva años y años lanzada y no cosa del reciente 15-M o de esa moda actual llamada Podemos. Y que conste que no trato de hacer del pensamiento algo exclusivo, solo me reivindico como comunista, y que mientras los revolucionarios de las tertulias y las ponencias llevaban pañales o incluso no habían nacido, algunos y algunas con 14 años ya habíamos sido zarandeados por la policía en una manifestación estudiantil. El marxismo de taberna está muy bien como moda de juventud, pero el ideológico es otra cosa, es una forma de pensar y de vivir, es una forma de atacar y solucionar las necesidades de la gente, el marxismo es anti-imperialista, el marxismo es anti-capitalista, el marxismo no se vende a las oligarquías, puede estar en el sistema pero con el único propósito de cambiarlo, el marxismo es justicia social, y todo aquel que bajo su mano acaba vendido o corrompido por el capital no es digno y merece ser repudiado

Antes de continuar, y como buen granaino,  he de añadir que aunque mi intención no es ofender ni molestar a nadie, me la suda si alguien se siente molesto o ofendido.

En fin….
Ahora pasaré a otra cosa que para mí es bastante importante remarcar, se trata del tema de ser de izquierdas, algo que para algunos con ansia de poder parece ser que les parece intrascendente, pero que yo veo de suma importancia, porque ¿Qué es ser de izquierdas?. Ser de izquierdas es ser consciente del lugar que se ocupa y de que ese lugar debe ser el mejor para la totalidad del pueblo, ser de izquierdas es no dejarse controlar por las multinacionales ni grandes empresas, ser de izquierdas es no pactar con el sistema a cambio de cuotas de poder, ser de izquierdas es estar con la gente, haciendo lo que se dice y lo que es más importante, diciendo lo que se hace, ser de izquierdas es educación pública y de calidad, sanidad universal y gratuita para todos, ser de izquierdas es que todos los servicios básicos e imprescindibles para los ciudadanos estén en manos del estado, ser de izquierdas es justicia, es igualdad, ser de izquierdas es no renunciar a los principios del marxismo en nada, y todo lo demás es puro engaño social demócrata vendido al capital. Por eso para mí es importante definirse, porque si defiendes todos estos principios eres de izquierdas aunque no lo digas, aunque para mí también es grave no recocer lo evidente, solo el acto de la ambigüedad por un puñado de votos nos deslegitimiza, porque ser de izquierdas no es ansiar el poder, ser de izquierdas es lograr el cambio.

Sé que puede que esto solo lo lean tres o cuatro personas, pero antes de sacar algo de contexto mejor me preguntáis y lo explico.

Y ahora preguntareis que a qué viene todo esto, pues es fácil, los medios de información se han olvidado de lo que realmente importa, hoy por hoy entre la corrupción y el monotema político, las necesidades reales de la gente se han dejado a un lado, nos venden humo y bonitas palabras muy globales, nos hacen cabrearnos, pero no nos hacen ningún favor para solucionar los problemas del pueblo, solo nos distraen, nos emboban, nos embelesan, y con eso obtienen lo que tanto y tanto nos está costando destruir, consiguen mantener vivo al sistema alimentando a la plebe con el discurso de unos presuntos antisistemas, que ojalá me equivoque, solo veo con el firme objetivo de eliminar la amenaza que les venía por las izquierda.

Como dice la canción: No vine aquí para hacer amigos, pero sabes muy bien que puedes contar conmigo.



Almuñécar 16 de Noviembre de 2014

Salud y Revolución

sábado, 20 de septiembre de 2014

Somos Tontos

Estoy viendo ultimamente como todo lo popular o mediatico es siempre la misma cosa y es algo que no me gusta, y no es que envidie la situación de nadie, lo que ocurre es que me parece lamentable la altisima valoración que tienen algunos personajes y personajillos cuya unica cualidad es la de darse auto bombo a base de bién. Seres que viven en un mundo irreal y de fantasia creado por ellos mismos y con el unico objetivo de alimentar su ego. Tambien estan esos portavoces de la masa borreguera, encargados de defender a su lider hasta lo absurdo y mas alla, individuos con un unico merito que no es otro que chuparla de forma continua siendo la cara a partir cuando su amo lo requiere. Vivimos en un mundo lleno de contradicciones, ansiamos la libertad sin saber de que se trata, damos lecciones de conducta cuando somos precisamente modelos a evitar, y predicamos la generosidad cuando lo que realmente somos es puro egoismo. Y mientras, cuando alguna voz diferente se alza entre tanta idiotez es tratada como idiota, cuando un pensamiento puro y sincero se levanta es ignorado, y cuando las personas se agrupan para defenderse contra alguna injusticia se buscan argumentos para desacreditarlos. Posiblemente no soy el mas indicado para dar lecciones de nada a nadie(tampoco lo pretendo), solo es que me resulta curioso que mientras lo banal y vacio es jaleado, lo comprometido y justo es condenado al olvido. En resumidas cuentas, somos tontos, nacimos tontos, y tontos moriremos( y yo el mas tonto de todos)

viernes, 22 de agosto de 2014

Una Reflexión

Milito desde hace demasiado poco en Izquierda Unida
y esto que trato de exponer no es mas que una impresión personal
sobre lo que ha sido mi acercamiento y desembarque en 
esta formación política.
 Durante muchísimos años de solitaria y silenciosa lucha
personal, fui recogiendo y asimilando los dulces y amargos
tropezones que cada situación o momento me iba brindando la vida.
No he sido formado bajo el dictado de ningún estamento
ni aparato controlador que orientase mi recorrido y por
lo tanto siempre me he sentido libre de pensamiento y de fe.
Jamas mis decisiones han sido compradas ni manipuladas mas
allá de la imparable manipulación que constantemente los medios
ejercen sobre nosotros, y que muchas veces nos duermen y engañan
mal intencionadamente.
Soy una persona muy curiosa, me gusta leer de todo, y siempre
me he sentido capaz de escuchar grandes monólogos políticos
al mismo tiempo que los iba analizando.
Toda esta curiosidad y deseo de saber cada día mas 
me condujeron un día no muy lejano a dar el paso de implicarme
mas directamente en una agrupación política que
consideraba y considero lo mas cercana a mi forma de entender
las cosas que ocurren.
Lo mas curioso es que es de suponer que alguien que se sentía tan
libre como yo, tan sin compromisos con nadie, hubiese tomado esa
decisión sin mas, me podía haber conformado con ser
un simple militante de los que va por las asambleas si le cuadra
y que intenta pasar lo mas desapercibido posible, y aunque
al principio mas por timidez y por desconocimiento casi
tuve esa actitud, yo tenía que hacerme la vida mas complicada,
y ahora explicare el porqué.
Desde las años 90 trabajo la mayoría del año en un sector
y una zona de pequeñas empresas familiares hortofruticolas,  
en las que afortunadamente y a pesar de lo estacional de
la producción estoy trabajando de 8 a 9 meses al año,
lo estacional e ínfimo de este submundo hace que
el sindicalismo y los convenios sean inexistentes, cuando yo
comenzé en esto se trabajaban los 7 días  de la semana
y unas 15 o 16 horas diarias al menos durante tres meses, y este
tipo de cosas son las que hacen que por muchos ideales e ideas
que uno tenga, se tenga que pensar bastante si le beneficia
o no señalarse en la lucha por la justicia, sobre todo si tienes una
familia en la que pensar y que necesitan de tu trabajo
para su sustento.
Por eso muchas veces antes de acusar a nadie de pasotismo
y de que solo se queja desde el sillón de su casa,
hay que ver que circunstancias le conducen a ser de esta manera.
Hay muchos casos en los que no se trata de pasotismo, muchos
casos en los que esto tiene otro nombre para definirlo, y ese
nombre es miedo, miedo a que tu justa y honrada lucha sea
un motivo para que no vuelvas a trabajar en determinada empresa,
miedo a que la mano que firma tu cheque deje de hacerlo ante
todo porque se encuentra en las antípodas de lo que tu defiendes,
y ese miedo nos vuelve cobardes, nos hace mudos y nos esclaviza
cada vez mas sin remisión.
Por todo esto digo que tuve que complicarme la vida al implicarme
mas de lleno en una organización política, y mas ganas de complicarmela
aún al declararme abiertamente comunista, si, comunista,
esos seres casi diabólicos que comemos niños.
Y porqué comunista?
pues muy fácil, porque bajo mi punto de vista solo el comunismo
te da la solución a los problemas actuales, solo el comunismo
a pesar de lo trasnochado que lo vean muchos, tiene un
remedio efectivo a todas las injusticias sociales que nos abruman, 
y por eso y para seguir complicándome la vida cada vez mas,
hasta que la meta sea alcanzada, yo me sentiré comunista.
Y seguiré luchando, al lado de los que al igual que yo abandonan
sus miedos y se complican la existencia, seguiré luchando
con mi gente, con mis camaradas, con mis compañeros, seguiré
luchando en Izquierda Unida.

martes, 5 de agosto de 2014

En Defensa de la Hoz y el Martillo

Ayer, cuando disfrutaba de mis vacaciones dedicado a la placentera tarea de no hacer absolutamente nada, un amigo me mandó un mensaje por whatsapp. Me había prometido dejar la mente en blanco, y no leer prensa, ni meterme en las redes sociales, ni quedar con nadie, ni en definitiva, hacer nada que pudiese enturbiar mi ansiado descanso. Para mi desgracia, tuve que coger el móvil y al abrirlo di al traste con mi meditado compromiso. Rosendo –que así se llama mi amigo-, me había mandado un extracto de una entrevista que hicieron no sé bien dónde, a Laura Domínguez, coordinadora local de Izquierda Unida en Burgos que, intentando hacer vendible y atractiva sus ideas al lector, llegó a decir en un momento dado que “ciertos símbolos como la hoz y el martillo estaban trasnochados”.  Ahí, con dos ovarios. Sentí un cabreo monumental, y maldije en silencio a Rosendo por haberme mandado el mensaje que había arruinado mi estado zen. ¿Trasnochada la hoz y el martillo? ¿Cómo podía ser que una dirigente de mi organización que –para más cinismo- es miembro del Comité Federal del PCE dijese tal barbaridad?

En unos segundos reflexioné sobre ello. Es cierto que hay partidos comunistas que no emplean la hoz y el martillo en su anagrama, y no por ello son menos revolucionarios. No sólo el revisionista partido francés, sino también el inmaculado cubano, habían entendido que no era necesario recurrir al símbolo para reclamar una idea y por eso no hacían uso de la hoz y el martillo en sus actos. Ciertamente la hoz y el martillo no es más que un símbolo, una imagen que hace perceptible una idea, y por ello, no deberíamos sentir miedo de abandonarlo si esto resultase productivo para nosotros.

Pero justo cuando llegaba a esa conclusión recordé que la tipa era de Burgos, y no pude evitar acordarme de mi camarada José Cordero, y de los años que pasó en el penal de esa ciudad alejado de los suyos por haberse atrevido a desafiar al régimen franquista. También pensé en el poeta Marcos Ana, y de los 23 largos años que estuvo encerrado allí, y de cómo este había descrito su vida en aquel infierno en las terribles noches de sacas en las que cientos de comunistas fueron asesinados. Todos aquellos héroes se sentían identificados con la hoz y el martillo, y aunque no muriesen por ella, sí que lo hicieron por las ideas que representaba. Los revolucionarios rusos inventaron la hoz y el martillo para expresar la unión de obreros y campesinos en el nuevo estado surgido de la revolución soviética de 1917, y a partir de ahí, este símbolo se convirtió en estandarte de los partidos que se adhirieron a la III Internacional; los nacientes partidos comunistas que se fundaron a lo largo y ancho del planeta. Es un símbolo heroico, y que representa la lucha de todos aquellos hombres y mujeres que dieron su vida por alcanzar la utopía, y que perecieron en campos de batalla, en las guerrillas y en las cárceles de toda Europa por enfrentarse al fascismo. Ese símbolo encarna innumerables batallas por conseguir la libertad en países tan remotos entre sí como Chile, España o Sudáfrica, y también representa la lucha por la dignificación del trabajo en todo el mundo. Por ese símbolo muchas personas arriesgaron su vida, que en muchos casos perdieron, sólo por construir un mundo mejor.

Sentimentalismos aparte, puedo entender que si un símbolo es contraproducente se pueda eliminar, aunque sólo sea por puro “marketing” político. Sin embargo no puedo tolerar el argumento por el que esta mujer propone acabar con la hoz y el martillo, pues temo que tras su afirmación se esconda algo mucho más perverso que una simple discusión de símbolos. Dado que Domínguez alude simplemente a que la hoz y el martillo “está trasnochada” creo que cuando apunta a ello se está refiriendo más que al símbolo a lo que representa, como si se avergonzase de que a los comunistas nos relacionasen con nuestro pasado ¿Es que acaso está trasnochada la lucha de los nuestros? ¿O es que la lucha de clases ha terminado y ya no hace falta un partido comunista? Espero, por el bien de los comunistas burgaleses, que yo esté equivocado y la metedura de pata de Domínguez no sea más que una anécdota, yo mientras, seguiré sintiéndome orgulloso de ser comunista y de sentir la hoz y el martillo como lo que es, el símbolo de las lucha más hermosa que puede afrontar una persona por la liberación de la humanidad.

Texto publicado en: Tercera Informacion